Trabajar desde casa

El mundo está cambiando en estos momentos a pasos agigantados (“Crisis” significa “Cambio”, y hacía tiempo que no teníamos una crisis tan fuerte). La economía, el mundo laboral, la sociedad, el sistema en su conjunto… parece que hemos llegado a un agotamiento de todo cuanto conocíamos, y ahora el conjunto global se está reformulando a sí mismo, trance del que se derivarán múltiples cambios en nuestras vida –y eso no tiene por qué significar siempre que a peor: los cambios siempre dan miedo al principio, pero a veces son para evolucionar hacia estadios más avanzados–. Por todo ello, haremos bien en los próximos tiempos en mantener nuestras mentes abiertas a los cambios y deshacernos de viejos prejuicios.

trabajar desde casa

Aunque la opción de “trabajar desde casa” ha existido desde siempre (recordemos que muchos artesanos tenían su negocio y casa en el mismo lugar), hasta ahora ha sido una opción bastante minoritaria, sobre todo si la comparamos con el puesto de trabajo “clásico” (acudir a la oficina/empresa durante un horario y volver a casa). Sin embargo, la increíble evolución en potencia y posibilidades de las redes de telecomunicaciones, ha venido propiciando que la globalización de los servicios y ofertas sea cada vez mayor y a mayor escala.

Pensemos en lo lógico que resulta: si ahora un diseñador puede resolver la carga de trabajo que su empresa le demanda desde la comodidad de su casa, y cumple con sus tiempos y nivel de calidad requerido… ¿por qué habría que hacerle perder el tiempo yendo y viniendo a su casa, así como dedicar otros recursos de oficina que podrían ahorrarse? Esto no solo redunda en ahorro en gastos y molestias, sino que además da más autonomía al trabajador a la hora de organizarse la jornada como mejor le convenga, y conciliar así de forma más satisfactoria con su vida familiar (lo que redundará, con seguridad, en más satisfacción por su parte y mejores resultados para la empresa). En determinados puestos (del sector servicios, de cara al público) esto resultará siempre imposible, pero no así en otros muchos, donde se sigue trabajando con viejos esquemas desfasados que redundan en un perjuicio para todos los implicados (incluyendo a la propia y obcecada empresa, cerrada de miras).

Por ello iremos viendo nuevas oportunidades de empleo, ofrecidas por empresas con visión de futuro, en las que los trabajadores podrán serlo, pero de una forma más flexible que nunca.

Y nosotros hemos de estar atentos a la aparición de esas oportunidades.

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