El trabajo de buscar trabajo

Sí, así es: justo como suena. Buscar trabajo es un trabajo en sí mismo, donde no cobras a final de mes pero sí dedicas incontables horas para alcanzar un objetivo, que muchas veces no consigues en meses y meses, pese a todos tus denodados esfuerzos. Por eso, no tener un empleo puede convertirse en uno de los más duros trabajos.

buscar trabajo

Y como es sabido, en cualquier trabajo puedas acabar realmente amargado, quemado y deprimido si no lo encaras desde la perspectiva adecuada y con los recursos necesarios.

Por duro y descorazonador que pueda resultar, es mejor tomarse este estado como un trabajo, con sus horarios, su dedicación y disciplina, que hacer justo lo contrario, pues solo a base de experiencia, estudio de la situación y perseverancia es como se alcanzan resultados positivos, para casi cualquier objetivo en la vida.

De ahí que lo fundamental en primer lugar sea organizarse el propio tiempo, la jornada laboral para nuestro puesto de “Buscador de empleos”: necesitaremos conocimientos, recursos, movernos, establecer contactos, hacer consultas, investigar, mantenernos informados sobre la actualidad… como en casi todos los trabajos que uno pueda desempeñar. Te propongo una serie de pautas para organizar tu tiempo de forma eficiente:

1-Márcate un horario: como si estuvieses en una oficina, pero marcando tú todas las directrices. ¿De 9 a 2? Perfecto. En esas horas pondremos en marcha nuestros planes y búsquedas. Tienes flexibilidad y capacidad de modificarlo, pero procura ceñirte a él y, si lo cambias, que sea por un motivo que te acerque más a conseguir un empleo (como asistir a un curso formativo, por ejemplo). Es importante marcarse unas horas, porque también tu mente y cuerpo necesitan un respiro para funcionar adecuadamente (nadie trabaja en su empresa 12 horas seguidas… bueno, salvo si eres japonés, claro :D). Practica algún deporte en las horas libres, alguna afición con la que verdaderamente disfrutes, queda con algún amigo para charlar… lo que sea, que no tenga que ver nada con el trabajo. Que la vida no es solo trabajar, y trabajamos para poder vivir 😉

2-Analiza tu entorno: puede que vivas en un pueblo pequeño, pero aún así te aseguro que no conocerás más que una ínfima parte de las posibilidades de haber trabajado, muchas de las cuales se pueden haber perdido por simple desconocimiento. Habla con agentes sociales (agentes de desarrollo, oficinas de empleo, Servicios Sociales). Visita las diferentes empresas de tu entorno, y no te cortes en entrar a preguntar por las posibilidades de trabajar con ellos (llévate un buen fajo de currículums), analiza qué personal pueden estar necesitando, e intenta que tu perfil cumpla con sus requisitos. Sólo a pie de calle se conoce la realidad tal y como es.

3-Persevera: cuando hayas analizado bien todas tus posibilidades en tu entorno, abre tu radio de acción, investiga otras zonas cercanas. Pero recuerda volver a echar un ojo en las cercanías de nuevo pasado un tiempo: las cosas siempre están en constante cambio, y nunca se sabe dónde puede estar lo que estás buscando.

Y sobre todo, fíate de la sabiduría popular que nos llega del pasado: “El que la sigue, la consigue” 😉

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