Depresión y ansiedad del desempleado (III)

En el anterior artículo veíamos como el hecho de no ser conscientes de nuestros propios pensamientos puede conducirnos a la depresión. Cuando nos acostumbramos a pensar con un estilo negativo hacia nosotros mismos y el mundo (“no valgo para nada”, “todo es un asco”), empezamos a interiorizar ese mensaje y, sin que nos demos cuenta, podemos caer en una profunda depresión, con sus síntomas asociados (deseos de morir, desmotivación total, postración… etc).

Hemos de acostumbrarnos a monitorizar nuestros pensamientos, detectar cuándo empezamos a pensar mal y en qué situaciones se dan con más frecuencia (al despertar, antes de irnos a dormir…). Y una vez tengamos nuestro propio mapa de “bajones”, y nos resulte cada vez más fácil detectar y sacar a la luz esos pensamientos, debemos empezar a aprender a cambiarlos por otros, más justos, adaptativos y realistas.

Atento a los términos categóricos radicales: “Siempre/nunca”, “Todo/nada”, “Mejor/peor”… son pistas de que no estamos pensando con ajuste a la realidad. Nunca generalices, pues la realidad se pinta en una amplia gama de grises y, además está en constante cambio.

Por ejemplo, si pienso “No me han cogido en la entrevista porque soy un inútil y otros son mejores que yo”, aparte de hacernos un daño gratuito e injusto, estamos faltando a la verdad. Lo más normal es que no nos hayan cogido porque nuestro perfil profesional no se ajusta a lo que estaban buscando (alguien con un idioma, o curso específico: elementos que podremos obtener con algo de tiempo) en ese momento, y todas las personas somos mejores y peores que otros en según qué ámbitos, por lo que nunca se podrá generalizar a la totalidad de la persona eso de “es mejor, soy peor”.

Esta forma de pensar equilibrada y ajustada a la realidad supone un entrenamiento mental, equivalente casi al de un deporte físico: perseverancia, costumbre, esfuerzo… pero al final, los resultados son magníficos, y no nos puede deparar nada más que fortaleza y bienestar internos.

Por favor, ten en cuenta todos estos datos si te encuentras en situación de desempleo y… ¡nunca te rindas! 😉

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